martes, 31 de mayo de 2011

Comunicación familia-escuela

La peculiar relación entre familia y escuela, exige de ambas una exquisita coordinación. Del mismo modo, la necesidad de personalización par una verdadera formación, y la reciprocidad de la relación establecida, solicitan crecientes grados de participación y comunicación entre ambas instituciones.
Como hemos podido observar en el vídeo, ni los maestros ni los padres deben adoptar una actitud agresiva, ya que de esta forma lo único que se consigue es no escucharse entre ellos, no llegar a una buena solución y estar todo el tiempo con un clima en tensión y frío, donde falta la confianza. Por ello, para evitar esta situación, lo que hay que hacer es crear un espacio de confianza (tono de voz cercano, sentarse tanto el maestro como la madre o el padre), el profesor debe tener los objetivos claros, buscando acuerdos finales y compromisos creando un clima  de apoyo mutuo, buscar el interés común (el hijo/alumno), estar atento y participar en lo que el otro dice, ponerse en el lugar del otro, reconocer y expresar sentimientos,  el maestro debe ser recompensante, no culpabilizar al otro, y llegar a un acuerdo buscando soluciones comunes y compartidas.
En definitiva, la comunicación debe convertirse en colaboración. De este modo, tratando a la persona asertivamente,
usando el lenguaje corporal correcto, actuando con firmeza y seguridad en uno mismo, sabiendo lo que queremos y valemos, y presentándonos con amabilidad y respeto hacia los demás, será mucho más fácil que la conclusión fluya de manera correcta, que se logre la comunicación y que obtengamos un término satisfactorio para todos. 

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